LYRIC



La sombra cayó en mi habitación,
mis ojos cubrió, mi voz se llevó.
Fue como un sol sin luz ni calor,
fue como un Dios vacío de amor.

Es que al morir te llevaste el mar,
quiero navegar… no puedo zarpar.
Y es que los muertos no podemos soñar,
es que los muertos no podemos amar.

El cristal de mi alma estalló en tus manos
al saber que no ibas a volver,
que ahora sólo tenías que ser
soledad en mi canto,
el motivo de mi llanto.

Y tu luz partió, el frio quedó
y algo en mí murió.

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